Dos conceptos, un ejemplo simple
Exactitud es qué tan cerca está una medición del valor verdadero. Precisión es qué tan repetibles son las mediciones entre sí, independientemente de si el valor central es correcto. El ejemplo clásico es el de un tirador: uno preciso agrupa sus disparos en un punto pequeño; uno exacto agrupa sus disparos alrededor del centro del blanco. Lo ideal es lograr ambas cosas a la vez.
Un instrumento puede ser muy preciso —repetir el mismo valor una y otra vez— y estar sistemáticamente desviado del valor real: eso es precisión sin exactitud, y es exactamente lo que la calibración detecta.
Por qué la calibración responde ambas preguntas
Un certificado de calibración bien hecho reporta la desviación del instrumento frente al patrón (exactitud) y, cuando aplica, la repetibilidad de las lecturas (un componente de la precisión, incluido dentro del cálculo de incertidumbre).
Confundir ambos conceptos lleva a errores de interpretación comunes: un instrumento que "siempre marca lo mismo" no necesariamente marca bien. Solo la calibración contra un patrón trazable lo confirma.
