El Gran K y sus 130 años de historia
Hasta 2019, el kilogramo se definía por un objeto físico: un cilindro de platino-iridio conocido como "Le Grand K", custodiado bajo tres campanas de vidrio en una bóveda cerca de París desde 1889. Todas las pesas certificadas del planeta, en última instancia, remitían su exactitud a ese cilindro.
El problema es que un objeto físico cambia: mediciones de precisión mostraron que el Gran K perdía masa —apenas microgramos— con el paso de las décadas, algo inaceptable cuando se pretende que una unidad sea universal e inmutable.
La constante de Planck
Desde el 20 de mayo de 2019, el kilogramo se define a partir de la constante de Planck, un valor fijo de la física cuántica, medido con una balanza de Kibble. Ya no depende de ningún objeto que pueda rayarse, ensuciarse o perder átomos con el tiempo: es la misma en cualquier laboratorio del universo, para siempre.
Este cambio hizo parte de la revisión de 2019 de todo el Sistema Internacional de Unidades, que reemplazó los últimos patrones físicos por constantes de la naturaleza.
