Dos operaciones, un orden correcto

Calibrar es comparar la lectura de un instrumento contra un patrón de referencia y documentar la diferencia, con su incertidumbre asociada. No corrige nada: solo informa qué tan cerca (o lejos) está el instrumento del valor verdadero.

Ajustar es otra cosa: es la intervención física que corrige esa desviación. El orden correcto es calibrar primero, y solo si el resultado lo justifica, ajustar — y luego volver a calibrar para verificar que el ajuste funcionó. Ajustar sin calibrar antes es corregir a ciegas; calibrar sin informar si hubo ajuste es dejar la evidencia incompleta.

Qué debe exigir en la evidencia

Un certificado serio distingue claramente el estado "como se encontró" (as found) del estado "como se dejó" (as left) cuando hubo ajuste. Si su proveedor solo entrega un número final sin ese antes y después, no tiene forma de saber qué tan descalibrado estaba realmente el equipo — información clave para decidir la frecuencia de sus próximas calibraciones.

En la práctica, esto separa un servicio de calibración transparente de uno que solo "deja el equipo marcando bien" sin dejar rastro de cuánto se corrigió.